27 nov. 2013

Fanfiction en serie: Nikita (This is your reward - Capítulo 2)

Fanfiction basado en la serie de televisión Nikita. Tiene como protagonistas principales a Alexandra Udinov y Owen Elliot/Sam, aunque el resto de reparto también cuenta con protagonismo. La trama tiene lugar 8 meses después del final de la 3ª temporada.

Podéis leer el primer capítulo aquí: Capítulo 1

Capítulo 2

Alex abrió los ojos sobresaltada. A causa de lo que le habían inyectado no podía enfocar la vista todavía y seguía sin poder saber donde se encontraba. Notó una fuerte presión en el pecho y sintió como le costaba respirar. 

Su peor pesadilla se estaba cumpliendo: volvía a estar a merced de Amanda, sola y en un lugar desconocido. La última vez que esto había ocurrido, Amanda le había hecho un completo lavado de cerebro y Alex, sin ser consciente de ello, había organizado toda una revolución dentro de Division que terminó con la fatídica muerte de Sean y la disertación de todos los agentes que aun quedaban en el bunker. 

Tenía las manos atadas a los brazos de la silla. Parpadeó varias veces hasta que al final pudo ver donde estaba. Una habitación amplia y bastante iluminada por una serie de alógenos. No había ninguna ventana, por lo que no podía oír ni ver nada del exterior. Al fondo vislumbró una puerta cerrada. Su única vía de escape.

Oyó un ruido a sus espaldas, era un gemido. Giró la cabeza todo lo que pudo y comprobó que no estaba sola en la habitación. Sam estaba tumbado en una maltrecha cama. No tenía buen aspecto, una de sus manos estaba esposada al cabezal de la cama. Alex vio que el otro brazo lo tenía totalmente empapado de sangre, su pierna tampoco tenía mejor aspecto. Sam tenía los ojos cerrados y el rostro empapado en sudor. 

-¡Sam! –exclamó intentando incorporarse de la silla. Su primer impulso había sido ir hacia él. Necesitaba salir pronto de allí y buscar un médico antes de que fuera demasiado tarde. Él no pareció oírla ya que no reaccionó a su llamada.
Oyó como la puerta se abría y el sonido característico de los tacones de Amanda.

- Podríamos atenderlo en 5 minutos, todo depende de ti.

Alex no dijo nada. No sabía por dónde iba a salir Amanda o qué le iba a tocar hacer, pero seguro que ya habría todo un plan montado a su alrededor para volver a ser la marioneta de esta.

-Como sabrás, mi alianza con el Sr. Jones y The Shop ha sido totalmente satisfactoria para convertir a Nikita en una de las principales amenazas del país. Si la cogen será injustamente condenada. Y si no, toda su vida será perseguida sin poder estar junto al amor de su vida. 
Alex seguía sin hablar. Su respiración se había calmado y miraba fijamente a Amanda, que se había detenido justo delante de ella.

-¿Sabes? Mientras el futuro de Nikita sea ese, no me importa lo que os vaya a pasar al resto. No obstante, te necesito para una última misión en mi beneficio. Sr. Jones ya no es de mi agrado, es más, no lo necesito para nada. Alex, si quieres que salvemos la vida a Sam, tendrás que matarlo en un plazo de dos días.

Se acercó un poco más a ella y Alex se dio cuenta de que llevaba en sus manos una navaja.

-Es tu elección, Alexandra –dijo mientras le cortaba las cuerdas que le sujetaban las manos.

~ ~ ~

Sam abrió los ojos totalmente desorientado y dolorido. A su alrededor vio máquinas médicas. ¿Estaba en el hospital?

De golpe recordó la emboscada que había sufrido junto a Alex en el viejo molino. ¿Cómo se había enterado Amanda de que aquel iba a ser el lugar de la reunión? Daba la impresión que le habían extraído las dos balas y curado las heridas. Es más, estaba conectado a una serie de máquinas y goteros. Intentó incorporarse no tenía fuerza suficiente por los efectos de la anestesia.

-¡Mi querido Sam! Me alegro que por fin hayas despertado.



Amanda estaba sentada en una silla a su izquierda. Se encontraba leyendo un libro, que dejó tranquilamente apoyado en su regazo.

-Entiendo que esta escena te puede resultar familiar, ¿no crees?

Sam apretó fuertemente los labios. Si no estuviera tan débil se levantaría ahora mismo y estrangularía a esa mujer que tanto daño le había ocasionado. Sabía que no iba a poder vivir en paz hasta que ella desapareciera del mapa y de su vida.

-Tranquilo, no tienes porque hablar. Esperaba que al menos me dieras las gracias por haberte tratado con tanta hospitalidad estos días…

-¿Días? –pese a sus intentos por aparentar indiferencia, Sam sintió como un escalofrío le recorría la espalda.

-Sí. Hace dos días tú y la señorita Udinov acabasteis aquí. ¿Recuerdas lo que pasó en el molino?

<Alex>> -pensó horrorizado. ¿Dónde estaba la joven? Si que recordaba como un hombre había estado a punto de estrangularla y él lo había matado. Luego ella se había arrodillado junto a él tras recibir los disparos. Después de eso, su mente era un nubarrón negro del que no podía descifrar nada.  ¿Qué le podía haber pasado a Alex? ¿Por qué no los habían encerrado juntos?

-¿Dónde la tienes?
-¡Oh! Ya no está aquí. Hace dos días salió camino a una misión que le encomendé. No se puede negar que tiene valor. Imagino que todo el sufrimiento que ha pasado desde que es pequeña la ha ayudado a fortalecerse.
-¿Por qué haría Alex una misión que tu le mandaras? –Sam tardó unos segundos en darse cuenta de cuál era la respuesta a la pregunta que había formulado. Abrió los ojos y miró furioso a Amanda, que parecía estar de lo más tranquila.

Ahora lo había comprendido todo, él era un cebo en todo este entramado. Y su vida dependía ahora mismo del éxito que tuviera Alex en su misión. Amanda los estaba volviendo a utilizar y de la peor manera posible. Mientras él estuviera postrado en una cama no podría ayudar a Alex.

-Pobre niña –susurró Amanda- No está dispuesta a perder a nadie más. Así que supongo que aceptar una última misión a mis órdenes puede valer la pena si su amigo Sam sale con vida. ¿O ahora eres Owen?

-¿Qué diablos se supone que tiene que hacer? –Sam pensó en lo que había sucedido unos meses atrás. Nikita había caído en una de las trampas de Amanda y ahora era la fugitiva más buscada en todo el país.

Perfectamente Alex podía caer en una trampa similar que arruinara el resto de su vida o peor todavía, podía morir. Sam deseó con todas sus fuerzas no haberle mandado ese mensaje a Alex. ¿Realmente necesitaba su dinero? Vale que con todo el dinero que había en esa vieja mochila podría haber ido a cualquier parte del país y empezar de cero lejos de toda esta locura, pero, ¿era eso lo que buscaba?

No… puede que su primer instinto fuera ese. Pero desde que vio a Alex en el viejo molino sabía que las razones por las que la había llamado eran otras. No tenía claro si los sentimientos que estaba intentando asimilar eran de Sam o de Owen. ¿Realmente importaba? Desde que la había conocido, tenía algo bueno en  su vida. Y tras saber que estaba en peligro, haciendo por su cuenta la misión que le había encomendado Amanda, supo que para bien o para mal él quería estar con ella.

La puerta se abrió de golpe, y Alex apareció. No lucía buen aspecto: iba despeinada y tenía restos de sangre en la cara y en su ropa. Detrás de ella iba uno de los matones de Amanda, sujetando a alguien fuertemente.

-Mira, parece ser que no va a hacer falta que te cuente de que iba la misión. Tu amiga ha llegado justo a tiempo –Amanda se levantó dándole la espalda de Sam y se dirigió hacia Alex. –Bien hecho, aunque veo que solo has realizado la mitad de la misión. Lo quiero muerto.
-Primero quiero ver si Sam está curado –exigió ella.
-Compruébalo tú misma.

Alex echó una ojeada al fondo de la habitación y vio como Sam parecía tener mejor aspecto que cuando ella se fue.  La estaba mirando fijamente.

El matón que sujetaba al Sr. Jones se acercó y lo depositó en el suelo. Estaba inconsciente. Luego le tendió una pistola a Alex, para que fuera ella la que terminara el trabajo. Ella cogió el arma pero pareció dudar.

-Hazlo –ordenó Amanda.


Alex se giró rápidamente y disparó al matón que la había acompañado durante todo el trayecto desde la captura de Jones hasta la llegada a la guarida de Amanda. Su intención era apuntar ahora a Amanda, pero esta había sido mucho más rápida que ella y se encontraba al lado de la cama de Sam, con la pistola apuntándole a la cabeza.

-No seas estúpida. ¿Pensabas que no se me ocurriría que fueras a hacer alguna tontería? Dispara a Jones, mátalo y luego deja la pistola en el suelo. ¡Ahora!

Alex seguía teniendo a Amanda a tiro, pero no podía disparar. Si lo hacía, Sam moriría.

Sam se dio cuenta que Alex estaba dudando y planteándose hacer lo que Amanda le había ordenado. Él no quería ser una carga para Alex. Su intención era facilitar que ella pudiera salir con vida de todo esto. 

-Alex no le hagas caso, ¡me  matará de todos modos! Y es posible que a ti también. Así que ni se te ocurra soltar la pistola. No merece la pena, dispárale y huye.

Otra vez se repetía la escena, Sam diciéndole que huyera dejándolo a merced de Amanda. ¿Por qué siempre le decía aquello? No la conocía lo suficientemente bien si pensaba que lo iba a abandonar. De allí saldrían los dos juntos, con o sin vida. A Alex sí que le merecía la pena intentarlo.

Continuará...

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